Tengo un perro, bah una perra, simpatica, hermosa y cariñosa, bastante hincha pelotas cuando se lo propone.
Hay situaciones diarias y constantes, que luego de un día de trabajo, (la pobre se queda sola), llegando a casa, y te recibe con sus mimos, pedidos de comida y demas mensajes en codigo can que no entiendo aun o por lo menos no tengo decoder para ello; y levanto la mirada hacia mi pequeño patio, en el cual ella tan educada, hace su pipi y popo, jamás dentro de casa,
y me digo a mi mismo “que afortunado soy”.
Limpiar es casi un placer, dado que lo hace en un solo lugar, cuasi-religiosamente, metódicamente, calculadamente, pero he descubierto, y la he descubierto, que a posterior de una recolección, limpieza y desinfección, ella reinicide en el garco,
y que garco!, quizas el mejor del día, ese que uno suelta con placer y con un suspiro inusitado de placer minúsculo.
La miro, y ella me mira, el hedor hace q quede vizco y le pregunto:
Yo: Che hijaepu! acabo de limpiar, porqué me garcas el patio de nuevo?
Ella: …
Yo: Porqué?
Ella: …
Yo: Que feo q cagaste! Porqué me haces esto? Olia a limón el patio…
Ella: …
Yo: ah ya ta…
Era evidente, a ella le gusta cagar en el baño limpio…

Y a quien no? jajajajaja
Obviamente… lo que no tiene precio es la mirada q te da cuando le hablo de este tema…